Un día más que pasa es un día menos de esperanza, y yo solo quiero compartir mis días, solo quiero que entiendas por qué dolías. Quizá el error fue luchar por algo que no querías que fuese arreglado, o quizá luché solo demasiado, acabando así consumido, quemado, y yo, a tientas, continuaba buscando luz al otro lado. A veces por ello he fallado, pero solo el que participa puede ganar o perder, y con la de veces que he sido derrotado no solo no podría ni contar las veces que me equivoqué, si no tampoco las que me he levantado, he solucionado y las que perdoné. Intentaba buscar nuestro futuro, pero sin dejar de disfrutar el presente, tú solo pensabas en lo tuyo, y ni así fue suficiente para detenerme, hasta que la dejadez y el abuso continuados en el tiempo dejaron de ser un murmullo...
Y aún así solo quiero que llegues a ser feliz, solo quiero que te llegue el día del ''año cuatro después de ti", en el que comprendas del todo por qué me fui.
domingo, 4 de junio de 2017
miércoles, 24 de mayo de 2017
Tiempo, juguete envenenado
Enveneno mi cuerpo, enveneno mi tiempo, para llevarlo al punto que
quiero. Paso tranquilo y sin disimular, sin engañar, me miran raro y
poco más, y sigo a mi ritmo lento, escribiendo y soñando, pero siempre
envenenado, para omitir esas molestias, esos daños, para evitar pensar de más, es hora de adoptar el nihilismo en esta realidad, pues rehuso una vida así, rechazo conocer nada sin ti...
Vector de ceniza
No lo puedo evitar, mientras veo el tiempo fugarse mi vida va cambiando y amoldándose a las nuevas situaciones, y no me gusta ser otro, echo de menos ser ese loco impredecible que nunca se arrodilla, que escribía tan sucio esas palabras tan bonitas y que vivía contracorriente y recibiendo palos sin perder la sonrisa... Teniendo papel y boli podía ir allá donde me llevasen los pies sin prisa ni temor, con la música en los cascos no necesitaba descanso alguno, solo el silencio entre canciones me despertaba. Pero esta realidad me golpea, una y otra, y otra, y otra vez... Los sueños se quedaron en la almohada y cuando apago la luz es la ansiedad quien manda. Eterna brasa sin llama, vector de ceniza, sin pausa, sin prisa. Recelo de la verdad, que es tan falsa como la mentira, solo queda agobio en la ciudad, corre que te corre, loco por llegar al final sin metas que depara esta sociedad...
Risa desgastada
Lágrimas ahogadas
Rodillas destrozadas
Sueños de paja
Y solo me quedas tú
Pocos colegas, y algún rehús
Y solo me quedas tú
Pocos colegas, y algún rehús
Y ahora, ya abandonado mi propio cuerpo y tiempo, nunca volveré a ser ese que fui, y nunca seré de nuevo lo que soy hoy. Ahora ya solo me queda mi yo y mi interna interacción, y algo importante, afán de superación. Ya no tengo nada que enseñar o demostrar, me agarro a la soledad, deseando que me bese y me alivie el pesar. Ahora tú ya tampoco estás...
miércoles, 30 de noviembre de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
Dejarse llevar?
Déjate
llevar, esa voz que no sabes de donde viene ni sabes a quien se lo escuchaste
decir, no cesa de sonar en tu cabeza una y otra vez, más como una obligación
que como un deseo, y aún así, siempre que hay ocasión te dejas llevar, una y
otra vez, y perderse de verdad. Pero siempre al día siguiente vuelve el peso
del tiempo, vuelve el mundo real, y no hay más, de nuevo a pelear por buscar lo
que necesitamos o queremos, y ya estoy harto de esta humanidad que crea en el
humano la propia necesidad de separarse, de deshumanizarse. No hay manera de
continuar sin que alguien te dé el visto bueno, no se puede seguir si no hay
alguien que te lleve, no se puede elegir sin que te delimiten las opciones,
básicamente existe dependencia, y nosotros, que vivimos en esta supuesta
libertad y ni siquiera el prójimo es capaz de sacrificar un ápice de su
bienestar por el progreso común, somos presos de la sociedad, y apenas nadie se
atreve a preguntar por qué tiene límites la libertad. Aún así cuando se haga
siempre habrá algún ilustrado que sepa contestar, igual que muchos filósofos lo
tratan en algunas de sus extensas y complejas ideas, y ninguna respuesta me
valdrá, en mi cabeza como excusas explotaran cada una de sus palabras. Solo
excusas, intentaran explicar la necesidad de tal límite para evitar tal
problema, pero solo pensaré que dicho límite choca contra mi infinitud, la
infinitud del ser humano. Podré comprender algunas razones, pero nunca serán
nada importante, puesto que si los problemas no se tratan de raíz, siempre
estarán, aunque los delimites, y yo, más radical, prefiero pensar que la
coherencia y la conciencia del ser humano podrían evolucionar con ayuda de la
educación, crecer, hasta el punto en que los límites solo se los ponga uno
mismo, pero eso solo son reinos utópicos, pues nadie quiere aprender a convivir
de verdad, una sociedad básicamente meritocrática y vanidosa no puede
evolucionar a tales puntos de empatía y respeto necesarios para que el humano
viva, conviva y se realice en comunidad. Por tanto la voz que repetía el
‘’déjate llevar’’, no era más que otra solución de la sociedad para perpetuar
la ignorancia, el hacerte creer que tienes opciones cuando solo existen límites
y problemas por todas partes, pero ahora que lo sé, la voz que me lo dice a mí
tiene otros fines. Me dejaré llevar, lejos, muy lejos de lo convencional, del
que dirán y del por qué está mal, me dejaré llevar y me dejarán que los lleve
en busca de otra libertad, de otra sociedad, en resumen, de otra forma de vivir
en colectividad, sin que el dinero y las personas pisen sueños y deseos aún a
estrenar. Me dejaré llevar por la revolución.
jueves, 10 de diciembre de 2015
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