Un peón en una partida de ajedrez, que se repite y repite, y aunque gane, los peones caen casi siempre... Y de allá para cuando me toca, y a veces seré yo quien con ayuda de la reina de jaque mate al enemigo... Pero me canso de jugar, van ya demasiadas partidas y faltan más aún, y me canso de ser un simple perdedor... Ahora quiero que tú dejes de jugar conmigo, quiero un contrincante que pueda vencer, que tú, vida, eres demasiado buena jugando...
Sucede que estoy perdido y no se ni leer, no sé donde estoy, no sé entender, comprender, estoy por acá y por allá, y más para allá de lo que debería... Algunos dicen que el amor es solo para locos, pues estaré más loco que todos, mírame a los ojos y dime que solo soy un loco más
EL QUE ESTÉ BIEN DE LA CABEZA QUE SE JODA!!
Ya no quiero ser mayor, debería estar prohibido lo de ser un perdedor
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Lechowski
- ¿Podrías escribir en paz?
- Muñeca, nadie que escriba algo que merezca la pena puede escribir en paz…
- Muñeca, nadie que escriba algo que merezca la pena puede escribir en paz…
martes, 20 de diciembre de 2011
Abrazar anacondas
Abrazar una anaconda para que te mate estrujándote con toda su fuerza hasta que eches el corazón por la boca...
El nombre del viento
Todos nos contamos una historia sobre nosotros mismos. Siempre. Continuamente. Esa historia es lo que nos convierte en lo que somos. Nos construimos a nosotros mismos a partir de esa historia...
Lo interpretaba como si llevara una máscara, pero al final se lo creyó. Su ficción se convirtió en realidad...
No dejes que la máscara te confunda. Ves motitas de luz en la superficie del agua y olvidas la honda y fría oscuridad que hay debajo...
Silencio triple...
Volvía a ser de noche, reinaba el silencio, un silencio triple. El primer silencio era una calma hueca y resonante, constituida por las cosas que faltaban... Un hombre esperaba el sueño con los ojos abiertos en la oscuridad, inmóvil. Eso añadía un pequeño y asustado silencio al otro silencio, hueco y mayor... El tercer silencio no era fácil de reconocerlo. Estaba en la débil luz de una vela, estaba en el desorden de unas hojas arrugadas, y estaba en las manos de un hombre allí sentado, ignorando deliberadamente las hojas que había escrito y que había tirado mucho tiempo atrás. El tercer silencio era suyo. Así debía ser, pues ése era el mayor de los tres silencio y envolvía a los otros dos. Era profundo y ancho como el final del otoño. Era grande y pesado como una gran roca alisada por la erosión de las aguas de un río. Era un sonido paciente e impasible como el de las flores cortadas; el silencio de un hombre que espera la muerte....
Unos fragmentos que me gustan entre tantos...
Lo interpretaba como si llevara una máscara, pero al final se lo creyó. Su ficción se convirtió en realidad...
No dejes que la máscara te confunda. Ves motitas de luz en la superficie del agua y olvidas la honda y fría oscuridad que hay debajo...
Silencio triple...
Volvía a ser de noche, reinaba el silencio, un silencio triple. El primer silencio era una calma hueca y resonante, constituida por las cosas que faltaban... Un hombre esperaba el sueño con los ojos abiertos en la oscuridad, inmóvil. Eso añadía un pequeño y asustado silencio al otro silencio, hueco y mayor... El tercer silencio no era fácil de reconocerlo. Estaba en la débil luz de una vela, estaba en el desorden de unas hojas arrugadas, y estaba en las manos de un hombre allí sentado, ignorando deliberadamente las hojas que había escrito y que había tirado mucho tiempo atrás. El tercer silencio era suyo. Así debía ser, pues ése era el mayor de los tres silencio y envolvía a los otros dos. Era profundo y ancho como el final del otoño. Era grande y pesado como una gran roca alisada por la erosión de las aguas de un río. Era un sonido paciente e impasible como el de las flores cortadas; el silencio de un hombre que espera la muerte....
Unos fragmentos que me gustan entre tantos...
lunes, 19 de diciembre de 2011
Ni puta idea de persuasión... Acción!
Tu boca se calló cuando se enteró de que esto debía cambiar y yo ya me había cansado de soñar... Tanto despertar entre frías sábanas que se me metió el frío en el corazón con ayuda de la traición, pero poco a poco entro en calor y despierto, no tan soñador pero cuerdo y atento a mis movimientos...
domingo, 18 de diciembre de 2011
Existen
Hay indirectas directas al corazón.
Hay indirectas que nunca fueron indirectas, solo palabras mal interpretadas.
Hay indirectas incoherentes.
Hay indirectas que se comparten sin querer.
Hay indirectas que solo buscan el dolor ajeno.
Hay indirectas que no son para quien cada uno cree.
Hay indirectas que son para todas y para una persona a la vez.
Hay indirectas que patean estómagos.
Pero también existen indirectas que tienen en su dueño un corazón afable y un cariño palpable.
Hay indirectas que nunca fueron indirectas, solo palabras mal interpretadas.
Hay indirectas incoherentes.
Hay indirectas que se comparten sin querer.
Hay indirectas que solo buscan el dolor ajeno.
Hay indirectas que no son para quien cada uno cree.
Hay indirectas que son para todas y para una persona a la vez.
Hay indirectas que patean estómagos.
Pero también existen indirectas que tienen en su dueño un corazón afable y un cariño palpable.
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